viernes, 19 de julio de 2013

SÓCRATES Y EL CHIVO



'Sócrates' es el chivo expiatorio. Es casi un motivo de la realidad universal, que se atestiguó en Atenas en el año 399 a. C.; y también en Túi en 1936. Se ha dicho que los conciudadanos del filósofo lo juzgaron reo de muerte por ver en él la personificación de todos los sofistas e ilustrados que removieron las bases tradicionales de la cultura ateniense hasta conducir a la ciudad a la catástrofe del 404.

La figura de Sócrates no fue solo cabeza de turco tras la caída del Imperio Ateniense. De modo enigmático también en el Tui de la Guerra Civil se convirtió en chivo expiatorio el filósofo de Atenas. O mejor su imagen.

En ese año 36 un joven profesor del Instituto de Túi que acabó siendo un artista famoso, Benito Prieto Coussent, había elaborado en granito un busto de Sócrates, erigido posteriormente en los jardines de la ciudad. La efigie iba acompañada de esta inscripción - en castellano:
Estoy sobre el pueblo como mosca sobre caballo para picarle y tenerle despierto. La mejor manera de vivir consiste en practicar la justicia y la virtud.
¿Qué vieron de sospechoso en este Sócrates de la República quienes decidieron cubrirlo de alquitrán (eso dice Ferruxo) y removerlo de su pedestal después de que el levantamiento de julio se impusiera en Túi?

La inscripción de la base, ¿dio pie a confundir al filósofo con un líder revolucionario o galleguista [¿?]? ¿Podía entenderse que aquellas palabras de Platón [S. IV a. C.] presentaban a Sócrates como conciencia crítica de la buena sociedad tudense [S. XX d. C.]? ¿Es que era ya entonces Prieto Coussent una figura tan marcada que su criatura debía purgar sus pecados intelectuales?

Lo cierto es que, por una vía u otra, Sócrates volvió a ser chivo expiatorio en la guerra de España: condenado, depuesto, el gran objetor de conciencia no cayó esta vez víctima de la cicuta sino que su cabeza fue arrojada a las aguas del Padre Miño - para toda la eternidad.
En el año 2010 una iniciativa de ciudadanos tudenses repuso en los jardines una réplica del busto original. Per multos annos.




2 comentarios:

José B. Torres Guerra dijo...

Bueno, como nadie comenta, me lanzo yo.

Sobre el porqué de la inquina con que se trató la escultura yo me inclino por pensar que debió de ser otro caso de enemistades o venganzas personales, nada de odios a Sócrates o la Ilustración Ateniense. Era seguramente a Prieto Coussent en persona a quien odiaban algunos tudenses (¿falangistas?). Porque hace falta mucho odio para desmontar una estatua de granito y llevarla desde donde estaba al río y tirarla.

Álvaro Sánchez-Ostiz dijo...

Con vandalismo o sin él, es un lujo tener pueblo que levanta bustos a Sócrates. Otros ponemos Pompeyos en rotondas, de modo que nadie pueda ver la inscripción. Pero quién sabe, quizá encontremos que Pompeyo cobró dietas y acabemos echando el busto al Arga...